Implementa Semar nueva estrategia para proteger a vaquita marina

San Felipe, BC. Con una nueva estrategia para evitar la extinción de las últimas ocho vaquitas marinas, la Secretaría de Marina (Semar) concluyó el sembrado de 193 bloques de concreto en 225 kilómetros de la zona de tolerancia cero del Alto Golfo de California, con el objetivo de desincentivar el tendido de redes de enmalle que ponen en riesgo crítico a este mamífero por la pesca ilegal.

A 14 kilómetros de la costa de este puerto, un buque balizador sumergió el último bloque que pesa entre dos y tres toneladas adaptados con un par de ganchos elaborados de varillas de acero, en las que se espera queden enganchadas las redes que se utilizan para pescar totoaba y donde las vaquitas mueren ahogadas.

Esta marsopa pequeña corre peligro de extinción porque queda expuesto a las redes agalleras que colocan pescadores furtivos para capturar al pez totoaba, especie codiciada porque su vejiga natatoria o “buche” se vende en miles de dólares en el mercado chino.

El Proyecto de Sembrado de Bloques de Concreto en la Zona de Tolerancia Cero de la Vaquita Marina, inició el pasado 8 de julio en coordinación entre autoridades navales y ambientales, asó como organizaciones como Sea Sheperd.

En el Mar de Cortés, región considerada de alta biodiversidad, las tripulaciones de los buques “Virgo” y Sagitario” fueron las responsables de llevar a cabo la colocación de los 193 bloques de concreto sobre el fondo marino, dejando una separación de 1.1 kilómetros entre cada uno.

La parte más complicada de la maniobra es ubicar la embarcación para instalar con precisión las estructuras de concreto. Después, una grúa procede al hundimiento del bloque en unos cuatro minutos en promedio, constató La Jornada en un recorrido con personal naval.

Apenas en julio pasado, la Semar y la organización medioambiental Sea Shepherd pusieron en marcha su octava campaña de la Operación Milagro e intensificaron las acciones para preservar la vida de la vaquita marina.

Hasta ese momento, los investigadores, en conjunto con el Museo de la Ballena, reportaron el avistamiento de ocho ejemplares adultos y la existencia de dos crías.

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